JURÍDICO ARGENTINA
Doctrina
Título:Las sedes de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales
Autor:Schindel, Ángel
País:
Argentina
Publicación:Revista de Tributación de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales - Número 6 - 2021
Fecha:12-07-2021 Cita:IJ-MXDVII-247
Índice Ultimos Artículos
1. Introducción
2. Génesis
3. La primera sede propia – Florida 142, piso 1º (26/07/1967 al 21/08/1984)
4. La segunda sede propia: Viamonte 867, planta baja (26/08/1984 al 09/04/1986
5. La tercera sede propia: Lavalle 1171, piso 1º (09/04/1986 al 11/05/1993)
6. La cuarta y actual sede: Av. Julio A. Roca 751, Entrepiso (Desde el 12/05/1993)
7. La ampliación de la sede (2005/2006)
8. Colofón: pasado y futuro
Notas

Las sedes de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales

Por Ángel Schindel[1]

1. Introducción [arriba] 

Las organizaciones no gubernamentales se crean y perpetúan como producto de la interacción de seres humanos. Son las personas humanas, gregarias por naturaleza, las que se unen cuando algún fin les es común. Y esta creativa acción humana es las que les permite mantenerse en el tiempo, crecer cuando ello es conveniente y así cumplir con el propósito original. El ámbito físico pasa a ser secundario. Sus paredes no son más que el receptáculo para sus actividades e interacciones.

Sin embargo, desde la necesidad de guarecerse de las inclemencias del tiempo que el hombre primitivo procuraba en las cuevas y grutas, muchas veces disputadas para su ocupación, hasta el sueño de la casa propia de las familias de hoy, “la casa” ha sido y sigue siendo un valor importante para el ser humano.

Cuando las reuniones entre los humanos requirieron ámbitos más amplios se acudió a los espacios públicos como las ágoras en la antigua Grecia. Empero los espacios con paredes y techo prevalecieron para esas actividades colectivas como los templos y otros lugares semejantes.

Y así fue hasta comienzos de este año: dentro de los ámbitos físicos colectivos se estudiaba, discutía, rezaba, se ejecutaba música, se desarrollaban actividades teatrales más todo lo que se nos puede ir ocurriendo respecto de los quehaceres humanos en común. La repentina aparición del COVID–19 y sus inmediatos efectos, la pandemia y el aislamiento social, ha obligado a cerrar el acceso a los referidos ámbitos físicos. Y a una velocidad sorprendente los espacios físicos dejaron de ser imprescindibles. La tecnología, particularmente la red de internet y los programas de reuniones a distancia se convirtieron en las estrellas del año 2020. Los espaciosos ámbitos de aulas, salones y teatros fueron reemplazados por computadores personales o teléfonos celulares. Ya no tenemos interacción cerca o relativamente cerca del cuerpo de nuestros semejantes sino frente a su imagen en una pantalla.

El mundo confía en volver a los ámbitos físicos y a las interacciones en espacios físicos compartidos. Ojalá que ello ocurra pronto: necesitamos abrazar al hermano, padre o nieto; al amigo; al cafecito sin temor o recelo de si mi amigo es o no portador del mal. Los tradicionales abrazos o apretones de manos han sido reemplazados por los toque de codos o con las puntas del calzado. Y a las tradicionales palabras adiós, hasta pronto, nos vemos o similares agregamos ahora “cuídate”.

Empero, cuando se superen las condiciones que nos ha llevado a este sorprendente presente, las cosas no volverán a ser como antes. Los alumnos volverán a las aulas pero seguramente dicha presencia física competirá con las pantallas. Las oficinas se volverán a abrir pero el trabajo a distancia vino para quedarse. Se aprecia mejor el cine en una sala oscura y cerrada que en la sala de estar de casa, pero la comodidad de las pantuflas evitando viajes y aglomeraciones son valores no desdeñables. Y no hablar del teatro con su indispensable “convivio”, los conciertos y recitales, las multitudinarias reuniones sociales…y todo lo demás (odio usar el etc.). Volverán, pero distintos.

Se volverá a los edificios y ámbitos cerrados para las actividades sociales y educativas pero competirán con las pantallas. Y para algunas actividades éstas últimas terminan siendo más apropiadas.

Por ello, ante la declinación de los espacios físicos, nos parece apropiado en esta ocasión referirnos a las distintas sedes en las que ha venido desarrollando su actividad nuestra asociación. Recuerdo y homenaje a los hombres y mujeres que se ocuparon del tema y pálido aporte a una historia de apenas 70 años. A través de la investigación documental y la memoria de quienes participaron en los sucesivos procesos de cambio y dejando constancia escrita de ello entendemos que contribuimos a escribir una parte de la historia de los ámbitos físicos. Este es el objetivo de esta colaboración sobre las distintas sedes de la Asociación. Esta historia es, sin duda, mucho menos importante que los aportes científicos y educativos de las personas humanas que la han venido integrando. Pero no por ello deja de ser interesante.

Obviamente no es posible hacer una historia de paredes sin, al propio tiempo, hacer referencia a las personas y a la evolución e importancia de las actividades de la entidad. Empero esto último lo será en la medida de lo indispensable. La historia de los actividades y logros educativos, científicos e intelectuales son otros capítulos de la historia de la Asociación[2].

2. Génesis [arriba] 

Los expertos en temas fiscales y tributarios existieron desde la creación de los tributos[3]. No obstante, es a comienzos del siglo XX cuando dichos temas comienzan a tratarse separadamente del derecho público y de la economía política. A mediados de la década del 50 del siglo pasado el desarrollo científico autónomo de los temas fiscales y los tributarios en particular llevaba ya varias décadas[4]. Los temas se venían complicando. La aparición en nuestro país del impuesto a los réditos en el año 1932 y su modificación al año siguiente conjuntamente con la Ley de Procedimiento Tributario, unido al impuesto a las ventas sancionado en el año 1935, al impuesto a las ganancias eventuales en 1946, al impuesto sobre los beneficios extraordinarios en 1949 y los tributos locales sobre las actividades lucrativas –antecedente de los vigentes impuestos sobre los ingresos brutos– para la misma época motivó a algunos prestigiosos especialistas de nuestro país que advirtieron la conveniencia (¿o necesidad?) de unirse asociativamente. Nace así, a mediados del año 1953, la idea de creación de la Asociación cuya iniciativa correspondió al Sr. Alfonso Lago[5], quien conjuntamente con el Dr. Horacio García Belsunce reunieron al grupo fundador el 18 de noviembre de 1953 en la sede del Colegio de Abogados de Buenos Aires, ubicando aun hoy día en la calle Montevideo 640.

Su primer denominación fue “Asociación Argentina de Estudios del Derecho Fiscal”[6] y el primer Presidente fue el Dr. Miguel Bomchil. La idea original era desarrollar una institución de corte académico, exclusiva para especialistas reconocidos.

La flamante asociación obviamente no tenía sede propia. Desde su fundación y hasta el 25 de julio de 1967 su domicilio formal era la sede del ya mencionado Colegio de Abogados, aunque es muy probable que su funcionamiento operativo estuviera en el estudio del Presidente o Secretario de turno[7].

En el año 1963 se gestionó la personaría jurídica y se modificó su denominación original pasando a ser “Asociación Argentina de Derecho Fiscal”, hecho que coincidió con la incorporación de un nutrido grupo de profesionales en Ciencias Económicas que, unidos a los abogados y graduados en Ciencias Económicas que ya formaban parte de la institución, destacaron con nitidez el carácter interdisciplinario de la misma. Con el objeto de expresar más adecuadamente el objeto de la entidad en el año 1982 cambió su denominación por la de “Asociación Argentina de Estudios Fiscales”[8].

3. La primera sede propia – Florida 142, piso 1º (26/07/1967 al 21/08/1984) [arriba] 

La conveniencia de contar con una sede fija llevó a las autoridades de entonces a procurar alquilar o comprar una modesta oficina. Por oportunidad y gestión de uno de los miembros surgió la posibilidad de comprar una modesta oficina en el primer piso de la galería sita en la calle Florida 142 lo que ocurrió durante la presidencia del Dr. Dino Jarach. Dicha adquisición fue posible por el incuestionable apoyo económico de los asociados. La oficina tenía unos 25 m2 con una división que separaba la recepción – con un modesto escritorio destinado a la secretaria part time– de la sala de reuniones del Consejo Directivo. Esta última estaba amueblada solo con la mesa de reuniones y sus correspondientes sillas a las que se agregó, algún tiempo después, una estantería adosada a una de sus paredes para alojar la primera biblioteca de la entidad, producto de una generosa donación del Sr. Alfonso Lago. En las formales asambleas anuales obviamente muchos asociados debían permanecer de pie. Fácil es colegir que para reuniones más amplias se necesitaba otro lugar.

En efecto, para las conferencias o cursillos debía recurrirse a otros espacios. Sin perjuicio de la utilización de otros ámbitos, las excelentes relaciones con el ya citado Colegio de Abogados de Buenos Aires y con el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas, cuya sede estaba y continúa en la calle Viamonte 1582, permitía, las más de las veces, utilizar sus instalaciones para dichas actividades. Lógicamente las mismas se compartían con las instituciones anfitrionas, como así también los eventuales recursos monetarios, cuando era factible arancelarlas. Demás está señalar que para la Asociación eran los principales recursos significativos adicionales a las cuotas de sus miembros.

4. La segunda sede propia: Viamonte 867, planta baja (26/08/1984 al 09/04/1986 [arriba] 

- Una repentina oportunidad para el cambio:

La oportunidad apareció súbitamente a principios del año 1984. El Consejo Directivo estaba presidido por Jorge R. Beltrán, acompañado por el autor de esta nota como Vicepresidente. Se recibió una oferta hostil por parte de los propietarios de una oficina lindera. El costo de oportunidad para los vecinos era, a su vez, la oportunidad para la Asociación de cambiar la modesta oficina por un ámbito algo más amplio. La búsqueda comenzó con celeridad y desembocó en la compra de una oficina en la planta baja del edificio sito en la calle Viamonte 867, frente a la entonces Dirección General de Rentas de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, hoy Administración General de Ingresos Públicos del Gobierno de la actual Ciudad Autónoma.

- La nueva sede:

Contaba con unos 80 m2 lo que, además de la Recepción, ahora con 2 escritorios y la Sala de Reuniones del Consejo Directivo, permitió albergar un salón, esta vez propio, con una apropiada mesa para el o los expositores y sillas para unos 50 asistentes. Como se señaló en la Memoria del año 1984 resultó necesario efectuar un esfuerzo financiero adicional para ponerla en condiciones de funcionamiento lo cual pudo ser concretado gracias a la inmediata respuesta de los asociados con sus donaciones, que unidas a otras en dinero y en especie recibidas de algunas firmas privadas, permitieron inaugurar las nuevas oficinas con un brindis el 22 de agosto de 1984.

La aspiración de no tener que depender necesariamente de terceros estaba cumplida. Empero, algún defecto debía tener: dos columnas obstruían parcialmente la visión de la mesa de los expositores para quienes debían sentarse en las últimas filas. De todos modos, la nueva sede estaba destinada a durar poco tiempo.

5. La tercera sede propia: Lavalle 1171, piso 1º (09/04/1986 al 11/05/1993) [arriba] 

- Generación de fondos importantes:

La activa participación del reducido número de participantes –bajo el liderazgo del Dr. Enrique J. Reig, Presidente del Grupo Local Argentino de la International Fiscal Association (IFA)– en los congresos anuales de la referida entidad internacional logró como fruto que se designara a la Ciudad de Buenos Aires como sede del 38º Congreso a llevarse a cabo en el año 1985. La organización de un congreso de este tipo requiere varios años de preparación por lo cual las sedes se deciden con bastante antelación. La designación de nuestro país no estuvo exenta de ser revocada, por las reticencias por parte de las autoridades de la referida entidad como así también por buena parte de su membresía. Ello por la mala imagen del gobierno de la dictadura militar acentuada con motivo de la Guerra de las Malvinas de abril de 1982. El advenimiento de un gobierno democrático, en diciembre de 1983, disipó buena parte de las dudas. Pero no todas: también había reparos por la altísima y permanente desvalorización de la moneda argentina[9].

La Asociación, como ente con personería jurídica, asumió el compromiso formal de organizar el referido congreso. La comisión organizadora estaba encabezada por el presidente de turno de la misma[10] en tanto Enrique J. Reig presidió el Congreso.

Finalmente, las dudas se disiparon y el Congreso fue exitoso tanto en lo científico como en lo social. Si bien el número de participantes fue inferior respecto de los congresos que se llevaban a cabo en el hemisferio norte, como muchísimas veces durante los últimos 70 años, la Argentina estaba “barata” y los aranceles establecidos (en dólares) para participar eran bastante inferiores respecto de los habituales para dichos congresos. Ello permitió ofrecer un apropiado marco para las actividades científicas y excelentes actividades sociales[11].

Y el éxito científico y social vino acompañado del éxito económico. Gracias al esfuerzo realizado el congreso arrojó un superávit del orden de los u$s 100.000,–. Se imponía utilizarlos para contar, de una buena vez, con una apropiada sede definitiva para la Asociación.

- Búsqueda, remodelación, amueblamiento y puesta a punto de la nueva sede:

La búsqueda resultó sencilla. El entonces Tesorero, Dr. Vicente Oscar Díaz, tenía su estudio en la calle Lavalle 1171 y pasó el “dato” de que estaba en venta el contra frente del primer piso a muy bien precio. No dudamos y por unos u$s 60.000,– se compraron los aproximadamente 150 m2 de dicha planta.

La ubicación era inmejorable: a pasos de Plaza Lavalle y a pocos metros del Palacio de los Tribunales, de la entonces sede central de la Dirección General Impositiva y muy cerca de las instituciones amigas: el Colegio de Abogados y, respecto de los graduados en Ciencias Económicas, su Colegio de Graduados y el Consejo Profesional.

La demolición de los numerosos tabiques existentes, puesta a punto y equipamiento de la flamante sede insumieron buena parte los restantes u$s 40.000 del superávit del congreso mencionad[12].

La remodelación efectuada incluía

La inauguración formal de la nueva sede tuvo lugar el 30 de abril de 1986, ocasión del cambio del Consejo Directivo cuya presidencia pasó del autor de esta nota al Dr. Rubén O. Asorey. El acto contó con la presencia numerosos asistentes, entre los cuales estaba el miembro fundador Dr. Horacio García Belsunce, así como integrantes de anteriores Consejos Directivos.

Glosamos un párrafo de la Memoria del ejercicio 1986, descriptiva de las características de la nueva sede:

“El año 1986 ha constituido un período relevante en la trayectoria de la Asociación, por cuanto en él se produjo la inauguración de la nueva sede de la Institución sita en Lavalle 1171 primer piso, Capital Federal, que fuera adquirida en el ejercicio anterior. La posibilidad de contar en esta sede con un Salón Auditorio propio, instalado con moderno equipo de climatización y sonido, a la vez que con adecuada distribución de asientos, con una capacidad que ronda los ciento treinta asistentes sentados, ha permitido desarrollar una intensa actividad científica y técnica a lo largo del año, tanto en materia de finanzas públicas como de derecho financiero, lo cual permitió a la Entidad efectuar contribuciones teóricas de jerarquía científica y doctrinaria y asimismo una divulgación de la materia”.

Además del salón mencionado la nueva sede contaba con una sala específica para biblioteca con espacio para consultas por parte de los miembros o de terceros interesados, salas de reunión para las comisiones técnicas, un salón de Consejo Directivo, una oficina de administración y secretaría, foyer, salón de Presidencia y otras comodidades.

Esta sede tampoco sería la definitiva.

6. La cuarta y actual sede: Av. Julio A. Roca 751, Entrepiso (Desde el 12/05/1993) [arriba] 

- La expropiación:

El Dr. Enrique Bulit Goñi presidió el Consejo Directivo de la Asociación en el período 1992/1994.

A los pocos días de haber asumido dicho Consejo, se recibió la notificación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que informaba la expropiación del edificio íntegro de calle Lavalle, lo cual incluía, obviamente, la sede de la Asociación e intimaba su inmediata desocupación.

Fue un verdadero shock. El primer cuadro de situación fue “nos echan a la calle, y a litigar años por el cobro del precio”. Afortunadamente no fue así: Se logró la buena voluntad del Alto Tribunal –cuyo Secretario General era el Dr. Abrita – para un acuerdo voluntario que implicaba una pequeña mejora del valor de tasación. Con premura y desesperación comenzó la búsqueda de una nueva sede dentro de los valores asignados (unos $ 300.000 equivalentes, en virtud régimen de convertibilidad entonces vigente, al mismo valor en u$s). Tras revisar docenas de alternativas el 15 de abril de 1993 se firmó el boleto de compraventa por la sede actual ubicada en el entrepiso del edificio sito en Av. Julio A. Roca (Diagonal Sur) Nº 751, por lo cual, cobrado el precio obtenido por Lavalle, se pagaron $ 245.000 por la compra y quedó un excedente que alcanzó para realizar en tiempo record una importante remodelación.

- La nueva sede:

La planta adquirida contaba entonces con 371 m2 propios. Glosamos la Memoria del año 1993:

“La remodelación de la nueva sede, luego de un concurso de precios y proyectos realizado por el Consejo Directivo entre cinco oferentes, fue encomendada a la firma Triada SRL…La Asociación, mientras tanto se trasladó a una oficina contigua a la nueva sede, alquilada a la misma firma vendedora de ésta. Tras arduo trabajo, la nueva sede pudo inaugurarse el martes 24 de agosto (del mismo año). En la oportunidad se realizó una pequeña celebración interreligiosa, coordinada por el Rabino Sergio Bergman de la Comunidad Emanu–El, el Pastor Pietrantonio y el Pbro. Miguel Xiufi, Cura Párroco de la Iglesia San Antonio de Loyola, quien junto con el miembro de la Asociación Dr. Salomón Wilhelm realizaron sendas invocaciones. El acto fue seguido con un austero vino de honor. El brindis fue encomendado al Dr. Ángel Schindel, en razón de que era el Presidente de la Asociación cuando ésta adquirió la sede de Lavalle 1171 que fuera expropiada, a modo de que la nota personal y la calidez humana reforzaran la continuidad institucional”.

7. La ampliación de la sede (2005/2006) [arriba] 

- Nueva generación de fondos importantes:

En el año 2005, Buenos Aires fue nuevamente asiento del Congreso anual de la IFA, organizado por la Asociación. Tal como se expuso respecto del Congreso de dicha entidad llevado a cabo durante el año 1984, el del año 2005 también comenzó a organizarse varios años antes. La Comisión Organizadora estuvo a cargo del Prresidente, Dr. Enrique Scalone, en tanto el Presidente del evento fue el Dr. Vicente Oscar Díaz y el a. estuvo al frente del Comité Científico local. El encuentro, al que asistieron más de 3.000 profesionales, no solo fue un éxito en el desarrollo de su programa académico y social, sino que además arrojó un importante superávit económico.

- Vicisitudes sobfre el destino de los fondos:

Al año siguiente, el Consejo Directivo presidido por el Dr. Alberto Tarsitano decidió continuar con el ejemplo del Congreso de 1984 y se impuso invertir aquella ganancia en una nueva sede institucional. Existieron distintas preferencias sobre el tipo de edificio y la ubicación. Algunos propiciaban la compra de un petit hotel y otros de una oficina moderna. Había quienes computaban como valor una ubicación cercana al asiento actual y quienes querían migrar a las inmediaciones del Consejo Profesional en Ciencias Económicas o al Barrio Norte. Un petit hotel que se vendía en la calle Paraná y Viamonte alentó alguna esperanza, la que se diluyó cuando la visita demostró que no había espacio para un auditorio.

El Consejo Directivo sabía de la importancia de ampliar la sede y de la necesidad de invertir el superávit en la compra del inmueble, previendo los gastos de remodelación y amoblamiento. Fue entonces cuando llegó un pedido de la IFA comunicando que esperaban que le fueron trasferidos un porcentaje de esos fondos. La estimación era que, tras ese pago, no sobraría mucho dinero. El Dr. Vicente Oscar Díaz, Secretario histórico del Grupo Local, se opuso terminantemente. El Consejo Directivo encontró una razón jurídica para justificar esa oposición. Con apoyo en un dictamen técnico legal que encargó especialmente, le comunicó a la IFA que la Asociación por su carácter de entidad sin fines de lucro no podía donarle esa suma de dinero sin comprometer su condición de entidad exenta frente a los impuestos locales. De todas formas, ofreció a la IFA, a cambio, financiar ciertos encuentros regionales en Latinoamérica. Ello se concretó efectivamente, y la Asociación honrando el compromiso, pagó el viaje de Jacques Malherbe a Costa Rica, para asistir a un seminario centroamericano. Estos encuentros, insertos en el marco de un programa regional desarrollado por la IFA en aquellos años (“Traveling Lectureship Programme”), fueron la antesala de las reuniones anuales de IFA LATAM que se celebran desde hace algunos años con notoria concurrencia.

En octubre de 2006 se celebraron en la ciudad de Córdoba, las XXIII Jornadas del ILADT. A su finalización, se retomó con intensidad la búsqueda de un edificio para la nueva sede.

- A la búsqueda de la nueva sede:

Las vicisitues expuestas tuvieron su recompensa. El Director Ejecutivo de la entidad, Xilef Irureta, actualizó ciertos tanteos previos con los propietarios de la planta baja del actual edificio. Cuando hubo una manifestación clara del interés del propietario, se organizó una visita a la que asistieron Beatriz González de Rechter, Gustavo Zunino y Alberto Tarsitano. Allí mismo, durante la recorrida, el propietario trasmitió la noticia que también podían vender el subsuelo, el que tenía una superficie similar a la planta baja. Con cierta excitación la comitiva descendió para verlo. El lugar era un desastre, pues estaba ocupado por muebles viejos, archiveros y papeles, alfombras y otros trastos viejos, lo que lo volvía intransitable. Pero por encima de esta imagen primó el entusiasmo de Beatríz, quien le adjudicó a ese lugar mucho potencial. Alguien hizo la prueba de la silla: subirse a ella y estirar las manos hacia el techo, sabiendo que, si los dedos no tocaban el cieloraso, el lugar sería apto. ¡Y funcionó!

Una consulta con un arquitecto confirmó las posibilidades de usar el subsuelo con aulas o salas de reuniones.

Finalmente, se aceptó una oferta de U$S 414.000 por ambas plantas. Se pagó por el subsuelo menos del 20 % del precio asignado a la planta baja. El Consejo Directivo convocó formalmente al Honorable Consejo Asesor para informarles de la operación en ciernes y pedir su opinión, la que fue favorable de manera unánime. En el mes de noviembre se firmó el boleto de compraventa, ad referéndum de la Asamblea General, la que convalidó la compra unos días más tarde. La sede de la Asociación pasaba de 372 a 1005 metros.

- Características de la remodelación y ampliación

El Consejo Directivo presidido por el Dr. Humberto J. Bertazza asumió el compromiso legado por el anterior órgano conductor para llevar a cabo el concurso de proyectos y antecedentes, para la remodelación de la sede existente y de las nuevas unidades adquiridas

El 23 de agosto de 2007 se pudo determinar una síntesis de las ofertas, evaluando los puntos positivos y negativos de cada uno. Luego de un cuidadoso análisis el Consejo Directivo decidió unánimemente otorgar el Proyecto y Dirección de Obra a la empresa D.A.R. SA. por considerarlo un proyecto integral acorde con las necesidades de la AAEF, por el conocimiento que tenían del edificio y por el éxito que tuvo en la realización del local adquiirido en 1993. Asimismo, luego de un concurso entre diversas empresas constructoras, la empresa antes mencionada adjuidicataria de la ejecución de la obra.

El entrepiso adquirido con anterioridad se remodeló de modo tal que que dio cabida no solo a la recpeción y oficina general y la sala de seiones del Consejo Directivo, sino también a una Sala adiconal para reuniones más amplias, a un salón biblioteca y a despachos independientes para el Director Ejecutivo y su secretaria.

La Planta Baja se destinó al Salón de Actos dotado de confotables butacas y un modernísimo equipamiento tecnológico. En el subsuelo funcionan 5 aulas para activiadesde capacitación y reuniones de las comisiones de estudio.

El día 31 de julio de 2008, con la presencia de un nutrido auditorio integrado por autoridades y miembros de la AAEF, se inauguró formalmente la ampliación y remodelación de la sede. Se inició con un acto interreligioso a cargo del Revdo. Padre Eduardo Meléndez de la Parroquia Nuestra Señora de las Victorias, de la Rabina Silvina Chemen de la Comunidad Bet El y del Pastor Hugo Urcola de la Primera Iglesia Metodista Argentina. Luego de las palabras y bendiciones de los representantes religiosos, el señor Presidente, Humberto J. Bertazza pronunció un emotivo discurso. el. A continuación, se proyectó un video homenaje, cuya idea estuvo a cargo de la Comisión que a tal efecto fue creada, integrada por los miembros: Armando J. R. Lorenzo, Elvira H. Balbo, Viviana C. Di Pietromica, Mónica L. Ramos y Vanina E. Zallocco.

8. Colofón: pasado y futuro [arriba] 

Falta algo más de un par de años para que la Asociación cumpla 70 años desde su fundación. Los espacios físicos y sus instalaciones han crecido exponencialmente. La lealtad de sus asociados unido a la vocación de servicio y probidad de sus dirigentes permitieron no solo el crecimiento de esos espacios y sus instalaciones sino también su trascendente evolución e importancia académica reconocidas tanto en nuestro país como en el exterior.

A las nuevas generaciones corresponderá mantener los valores éticos y académicos que la sustentan.

 

 

Notas [arriba] 

[1] El a. destaca que esta nota no hubiera podido ser preparada sin la inestimable colaboración de los ex Presidentes de la Asociación Enrique Bulit Goñi, Enrique Scalone, Alberto Tarsitano y Humberto Bertazza, así como del Director Ejecutivo Xilef Irureta y su secretaria María Teresa Delville.
[2] Una buena reseña de las actividades científicas y académicas los primeros años de la Asociación puede encontrarse en el discurso pronunciado por el Dr. Horacio García Belsunce en ocasión de la celebración de su 40º aniversario. En Anales de la AAEF (1986 a 1994) pág. 7.
[3] Véase SCHINDEL, Angel – Los tributos en la Biblia Hebrea (Antiguo Testamento) en Revista de Tributación de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales, Nº 37 (2–2019).
[4] Varios autores han considerado como fecha simbólica de nacimiento del Derecho Tributario moderno como disciplina autónoma la sanción de la Ordenanza Fiscal Alemana en el año 2018.
[5] El Sr. Alfonso Lago, fundador de la Revista Impuestos continuaba para entonces siendo su propietario y director. El Sr. Lago, no obstante, su amplia versación en temas impositivos, no tenía título universitario. Sin embargo, por haber estado ejerciendo la profesión con anterioridad a su reglamentación, estaba inscripto en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas en el “Registro de No graduados”, por lo cual formalmente estaba habilitado para ejercer la profesión.
[6] Sus miembros fundadores fueron: Juan E. Bello, Miguel Bomchil, Vicente Caride, Horacio García Belsunce, Carlos María Giuliani Fonrouge, Alfonso Lago, Isidro Satanowsky, Marcos Satanowsky, Manuel Risueño, Egidio Trevisan, Mario A. de Tezanos Pinto, Oscar Vicchi y Alejandro von der Heyde Garrigos. De ellos solo sobrevive Horacio A. García Belsunce.
[7] Beatriz González de Rechter, fallecida el año pasado, solía comentar que, al menos durante su gestión como Secretaria durante la presidencia de Dino Jarach (1966/1967), la sede operativa de la entidad era el estudio de Luis Otero Monsegur (Secretario de 1957 a 1960 y Presidente durante 1960/1961), ubicado en la calle Montevideo 527.
[8] “Anales de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales – Quinquenio 1981 – 1985” pág. 7.
[9] Las tasas de inflación fueron del orden del 180% anual durante 1981, del 311% en 1982 y del 411% en 1983.
[10] Jorge E. Rebizo (1980/1981); Jorge R. Beltrán (1982/1983) y Ángel Schindel (1983/1986).
[11] De entre ellas cabe mencionar, durante el acto social con autoridades gubernamentales, el saludo personal a cada participante por parte del Sr. Presidente de la República, Dr. Raúl Alfonsín.
[12] Una anécdota simpática (y de ahorro): los escombros producto de la demolición de los tabiques debían ser embolsados, bajados por las escaleras y trasladados a lugares apropiados para su descarga, fijados por las autoridades municipales. Por sugerencia de la empresa constructora se dejaron en el lugar para ser usados como contrapiso de un desnivel en la parte posterior del salón auditorio lo cual, a la vez que habría de permitir mejor visión para quienes se ubicaran en las últimas filas, permitió ahorrar unos buenos pesos.